publicado porYolanda14, 2011
El segundo día volvimos al parque Disneyland por la mañana. En este caso fuimos tempranito, para aprovechar las 2 horas extra que tienen los que se hospedan en los hoteles Disney. Tenéis que saber que si estáis en uno de los 7 hoteles Disney podréis entrar a los parques a las 8 de la mañana en lugar de a las 10, que es la hora de apertura para el público general. Supongo que en los momentos álgidos del año, esas dos horas sabrán a gloria, aunque hemos de reconocer que en nuestro caso no han sido imprescindibles ya que, como os decíamos en el anterior post, no hemos encontrado grandes aglomeraciones (salvo el viernes 11, que ya os contaremos más adelante).
Lo mismo nos ha ocurrido con el famoso Fast Pass. Se trata de la posibilidad (en determinadas atracciones) de reservar cita para la hora siguiente, ahorrándonos así gran parte de las colas. Es muy sencillo de utilizar: solo hay que pasar por la atracción, meter en una máquina nuestra entrada y volver a la hora que nos diga. Lo dicho: en nuestro caso no ha sido necesario, pero nos comentan que en determinadas épocas del año es imprescindible (conviertes una espera de 1 hora en 15 minutos, aunque te obliga a tener que ir "gestionándote el tiempo" y no poder estar improvisando).
Por la tarde aprovechamos para cambiar de parque y pasarmos al Walt Disney Studios. La verdad es que el miércoles fue el día que más aprovechamos. Atracciones y atracciones (algunas, como el Buzz Lightyear Laser Blast, repitiendo por la insistencia de los peques), cambio de un parque a otro y cena en el Disney Village. El Parque Walt Disney Studios es como el hermano pequeño del otro. De hecho, incluso podría ser la sexta zona del parque grande, pero han preferido separarlo en un parque diferenciado, posiblemente pensando en sus posibilidades de expansión. Está más centrado en el mundo del cine y la televisión y combina varias atracciones (la mayoría más para adultos que para peques, aunque también tiene una zona infantil) con espectáculos variados. El primer día estuvimos en el Animagique, un espectáculo con Donald, Mickey y distintas canciones de películas Disney, y a los peques les encantó.
El jueves comenzamos completando las atracciones que nos faltaban de las que queríamos disfrutar en ambos parques. Así aprovechamos toda la mañana. Y, como ya era el tercer día (llevábamos dos al 100%) y queríamos ver el desfile de última hora, decidimos irnos a comer al hotel y aprovechar para descansar un poco. Ese fue otro de los errores del viaje, ya que la comida en el hotel deja mucho que desear (parecen, en realidad, las sobras de la cena anterior). Eso sí, comimos solitos, ya que no había nadie. Descansamos un par de horas y volvimos al Parque Disneyland a tiempo para dar un paseo, ver algunas tiendas y coger un buen sitio para el desfile de todos los personajes.
Hay que reconocer que estos de Disney hacen las cosas como nadie. El desfile es espectacular, con un montón de carrozas, coreografías, personajes Disney, iluminación y efectos especiales. Y todo ello, en el ambiente mágico que te rodea desde que llegas a los parques y hasta que te vas. Lo único que hay que tener en cuenta es llegar una media hora antes para coger sitio y que los peques puedan verlo sin problemas.
Después de tres días disfrutando de todos los aspectos del parque (atracciones, encuentros con personajes, desfiles, etc) el cuarto día llegó el mogollón. Mucha gente nos había hablado de las colas, las aglomeraciones y todo eso, pero en nuestras primeras jornadas no habíamos vivido nada de eso (ventajas de viajar en noviembre). Con lo que no contábamos era con que el viernes fuera festivo en Francia (ese día se conmemora el Armisticio de 1918, que supuso el fin de la Primera Guerra Mundial) y ya la cola para entrar en el parque era enorme. Dentro la cosa no mejoraba: algunas atracciones como el Nemo Crush’s Coaster anunciaban esperas de más de 90 minutos. ¿Hora y media para montar en una montaña rusa? Así debe de ser el verano, del que tanto nos habían hablado.
Por suerte ya habíamos montado en todas las atracciones que queríamos probar y por contra nos faltaban varios de los espectáculos, en donde las esperas eran bastante menores. Así que aprovechamos para Cinemagique, el espectáculo de Playhouse o el recorrido por los decorados de películas (con susto incluido). Después, una comida en el Rainforest Café (Disney Village) y vuelta al hotel para descansar un poco en el hall antes de que nuestro transporte nos llevase hasta el aeropuerto de Orly.
En cuanto a las conclusiones, el viaje ha sido una maravilla, muy cansado pero lleno de experiencias sobre todo para los peques (y también para los mayores, por supuesto). Hay que reconocer que los parques Disney (tanto el Disneyland Park como el Walt Disney Studios) son sitios llenos de rincones y sorpresas, de atracciones para todos los públicos, de momentos inolvidables… Además, se trata de unos parques perfectamente adaptados para distintas minusvalías, que cuidan la limpieza (es un aspecto espectacular, la verdad), permiten hacer fotografías en cualquier sitio (salvo limitaciones de uso de flash en los espectáculos), se puede entrar y salir tantas veces como queráis de los parques… Hasta fumar está permitido en bastantes áreas del parque, pero hacedlo con mesura: no olvidéis que estáis rodeados de niños (pero no esperéis comprar tabaco en todo el recinto: ni parques, ni Village ni hoteles). Solo hay que tener cuidado con la plaza exterior (junto a la estación de tren y el Village) ya que ahí se colocan vendedores que pueden timaros (a unos amigos les dieron monedas turcas como si fueran de 2 euros).
Lo dicho: si podemos, repetimos.

El segundo día volvimos al parque Disneyland por la mañana. En este caso fuimos tempranito, para aprovechar las 2 horas extra que tienen los que se hospedan en los hoteles Disney. Tenéis que saber que si estáis en uno de los 7 hoteles Disney podréis entrar a los parques a las 8 de la mañana en lugar de a las 10, que es la hora de apertura para el público general. Supongo que en los momentos álgidos del año, esas dos horas sabrán a gloria, aunque hemos de reconocer que en nuestro caso no han sido imprescindibles ya que, como os decíamos en el anterior post, no hemos encontrado grandes aglomeraciones (salvo el viernes 11, que ya os contaremos más adelante).
Lo mismo nos ha ocurrido con el famoso Fast Pass. Se trata de la posibilidad (en determinadas atracciones) de reservar cita para la hora siguiente, ahorrándonos así gran parte de las colas. Es muy sencillo de utilizar: solo hay que pasar por la atracción, meter en una máquina nuestra entrada y volver a la hora que nos diga. Lo dicho: en nuestro caso no ha sido necesario, pero nos comentan que en determinadas épocas del año es imprescindible (conviertes una espera de 1 hora en 15 minutos, aunque te obliga a tener que ir "gestionándote el tiempo" y no poder estar improvisando).

Por la tarde aprovechamos para cambiar de parque y pasarmos al Walt Disney Studios. La verdad es que el miércoles fue el día que más aprovechamos. Atracciones y atracciones (algunas, como el Buzz Lightyear Laser Blast, repitiendo por la insistencia de los peques), cambio de un parque a otro y cena en el Disney Village. El Parque Walt Disney Studios es como el hermano pequeño del otro. De hecho, incluso podría ser la sexta zona del parque grande, pero han preferido separarlo en un parque diferenciado, posiblemente pensando en sus posibilidades de expansión. Está más centrado en el mundo del cine y la televisión y combina varias atracciones (la mayoría más para adultos que para peques, aunque también tiene una zona infantil) con espectáculos variados. El primer día estuvimos en el Animagique, un espectáculo con Donald, Mickey y distintas canciones de películas Disney, y a los peques les encantó.

El jueves comenzamos completando las atracciones que nos faltaban de las que queríamos disfrutar en ambos parques. Así aprovechamos toda la mañana. Y, como ya era el tercer día (llevábamos dos al 100%) y queríamos ver el desfile de última hora, decidimos irnos a comer al hotel y aprovechar para descansar un poco. Ese fue otro de los errores del viaje, ya que la comida en el hotel deja mucho que desear (parecen, en realidad, las sobras de la cena anterior). Eso sí, comimos solitos, ya que no había nadie. Descansamos un par de horas y volvimos al Parque Disneyland a tiempo para dar un paseo, ver algunas tiendas y coger un buen sitio para el desfile de todos los personajes.
Hay que reconocer que estos de Disney hacen las cosas como nadie. El desfile es espectacular, con un montón de carrozas, coreografías, personajes Disney, iluminación y efectos especiales. Y todo ello, en el ambiente mágico que te rodea desde que llegas a los parques y hasta que te vas. Lo único que hay que tener en cuenta es llegar una media hora antes para coger sitio y que los peques puedan verlo sin problemas.
Después de tres días disfrutando de todos los aspectos del parque (atracciones, encuentros con personajes, desfiles, etc) el cuarto día llegó el mogollón. Mucha gente nos había hablado de las colas, las aglomeraciones y todo eso, pero en nuestras primeras jornadas no habíamos vivido nada de eso (ventajas de viajar en noviembre). Con lo que no contábamos era con que el viernes fuera festivo en Francia (ese día se conmemora el Armisticio de 1918, que supuso el fin de la Primera Guerra Mundial) y ya la cola para entrar en el parque era enorme. Dentro la cosa no mejoraba: algunas atracciones como el Nemo Crush’s Coaster anunciaban esperas de más de 90 minutos. ¿Hora y media para montar en una montaña rusa? Así debe de ser el verano, del que tanto nos habían hablado.

Por suerte ya habíamos montado en todas las atracciones que queríamos probar y por contra nos faltaban varios de los espectáculos, en donde las esperas eran bastante menores. Así que aprovechamos para Cinemagique, el espectáculo de Playhouse o el recorrido por los decorados de películas (con susto incluido). Después, una comida en el Rainforest Café (Disney Village) y vuelta al hotel para descansar un poco en el hall antes de que nuestro transporte nos llevase hasta el aeropuerto de Orly.
En cuanto a las conclusiones, el viaje ha sido una maravilla, muy cansado pero lleno de experiencias sobre todo para los peques (y también para los mayores, por supuesto). Hay que reconocer que los parques Disney (tanto el Disneyland Park como el Walt Disney Studios) son sitios llenos de rincones y sorpresas, de atracciones para todos los públicos, de momentos inolvidables… Además, se trata de unos parques perfectamente adaptados para distintas minusvalías, que cuidan la limpieza (es un aspecto espectacular, la verdad), permiten hacer fotografías en cualquier sitio (salvo limitaciones de uso de flash en los espectáculos), se puede entrar y salir tantas veces como queráis de los parques… Hasta fumar está permitido en bastantes áreas del parque, pero hacedlo con mesura: no olvidéis que estáis rodeados de niños (y no esperéis comprar tabaco en todo el recinto: ni parques, ni Village ni hoteles). Solo hay que tener cuidado con la plaza exterior (junto a la estación de tren y el Village) ya que ahí se colocan vendedores que pueden timaros (a unos amigos les dieron monedas turcas como si fueran de 2 euros).
Lo dicho: si podemos, repetimos.
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publicado porYolanda13, 2011
Como os contamos hace unos días, hemos estado en Disneyland París con los peques. Queremos compartir con vosotros nuestra experiencia y lo que hemos aprendido del viaje para que los que os estáis planteando una visita al parque podáis tener las claves de lo mejor y lo peor, las recomendaciones de otros padres y madres y entre todos creemos un foco de ideas para encarar unos días en Disneyland Paris.
Comenzaremos una tanda de especiales sobre Disneyland París con nuestro relato del viaje (lo vamos a dividir en dos partes porque si no, se haría demasiado largo). Después publicaremos un reportaje con lo imprescindible de los parques Disney y terminaremos con las 10 cosas que hay que saber antes de viajar. ¡Empezamos!
Nuestro viaje no estaba planeado con mucha anticipación, así que comenzamos con la elección del hotel. Teníamos la alternativa del Newport, pero la diferencia de precio (casi mil euros) nos hizo decantarnos finalmente por el Cheyenne. Sin haber probado el resto, tanto por las referencias de amigos como por lo que hemos leído sobre el tema, así como nuestra propia experiencia en el Cheyenne, creo que se trata de una buena elección en calidad-precio. No esperéis lujos, pero es que tampoco los vais a necesitar. Habitaciones dignas, una excelente ambientación en un poblado del oeste americano y comida de rancho. Esa es la peor parte: la comida.
El primer día llegamos al hotel sobre las 11 y, a pesar de que nos habían advertido de que no suelen tener las habitaciones preparadas hasta las 3, las nuestras sí las tenían. De todos modos, si no tenéis tanta suerte, no os preocupéis: en el hotel cuentan con una consigna donde dejar vuestras cosas si os queréis ir inmediatamente a los parques.
Aunque en la recepción veréis grandes colas, van bastante rápido y hay bastantes empleados de recepción que hablan español. Allí os darán las llaves de la habitación, las entradas para los parques y los bonos de comidas y cenas (en caso de que los llevéis contratados). Son muy amables y responderán a todas las preguntas y dudas que tengáis. Mientras estábamos haciendo el check-in empezaron a llegar personajes Disney a la puerta del hotel para hacerse fotos con los niños, así que desde la misma llegada ya estaban los peques entretenidos. En concreto, Pluto y Jessie, la amiga de Woody en Toy Story, fueron los encargados de darnos la bienvenida.
Como os decíamos, pudimos dejar las maletas (y hasta sacar la ropa y colocarla) antes de irnos al parque. Desde el hotel hay autobuses gratuitos cada 10 minutos y así estás en los parques en un santiamén pero si elegís la opción de caminar tardareis unos 15 minutos.
Llegamos un martes (7 de noviembre) y la afluencia a los parques era escasa. De este modo ya el primer día pudimos aprovechar para ver todo el Parque Disneyland y montar en varias de las atracciones. El primer error lo cometimos con la comida. Llevábamos contratada pensión completa. Os explicamos cómo funciona: te dan una serie de tickets para que uses tanto en el propio hotel como en los restaurantes de los parques o de Disney Village. Es muy importante que miréis bien esos tickets: un sol o una luna indican si son para comidas o cenas y en cada uno de ellos hay una lista de los restaurantes que os los aceptarán. Con los de las cenas (que son los incluidos en la media pensión) no hay problema: se admiten en bastantes restaurantes y no hay que pagar diferencias a no ser que decidáis daros un homenaje. El problema es con el de las comidas, que se admiten en muy pocos sitios (solo de comida rápida no de servicio en mesa) y muchas veces pagando algo de diferencia. Eso fue lo que nos pasó nada más llegar. Nos metimos en el primer sitio que vimos y "pagamos la novatada".
Las atracciones, geniales. Todo el parque está montado con un nivel de detalle y una orientación a que los niños (y los no tan niños) se metan en el "espíritu Disney" que vais a alucinar. Ya ese primer día aprovechamos bastantes cosas: paseo en tren alrededor del parque, atracciones de Peter Pan, Blancanieves, Piratas del Caribe, Dumbo, el laberinto de Alicia, Buzz Lightyear... Hasta nos dimos una vueltecita la familia junta en el tiovivo (el carrusel de Lancelot)... Mucho paseo, fotos y encuentros fortuitos con distintos personajes Disney.
Con respecto a este punto, no os agobiéis. No hace falta buscar mucho a los personajes: os iréis encontrando con ellos. Solo hay que localizar los sitios habituales, pasar por ellos de vez en cuando y vuestros hijos podrán pedir autógrafos y hacerse fotos con personajes de lo más diverso: Mickey, Minnie, Donald, Goofy, Pluto, Daisy... Y también Peter Pan, Garfio y Smee, Pinocho, Gepetto y Gedeón, Chip y Chop, Woody, Buzz Lightyear, Jessie... Y un sinfín de princesas: Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente, Ariel, Bella, Jasmín, Tiana, Rapunzel... Los personajes siempre van acompañados de un cast member, que se encarga de organizar un poco el encuentro y al que podéis pedir ayuda si la necesitáis.
En cuanto al clima, la verdad es que nos ha hecho un poco de todo. Algo de llovizna el primer día, un sol espléndido el segundo, algo de frío el jueves y un frío gélido el viernes. Como veréis, una variedad otoñal. Hablando de Otoño, por nuestra experiencia es una de las mejores épocas para ir a Disneyland. Tened en cuenta que justo esta semana que hemos ido nosotros se considera temporada baja (pasado Halloween y con la decoración navideña recién inaugurada) y en cuanto al frío, solo hay que ir bien equipado de ropa. La mayoría de las atracciones (incluyendo sus colas) están cubiertas.
Terminamos con las cenas. Nosotros, el primer día lo hicimos en Anette’s Dinner, un sitio ambientado en los años 50, con camareros sobre patines y una digna oferta de comida yanqui. Tenéis también la opción de cenas con los personajes Disney (no es que se sienten a comer con los peques, pero están todo el tiempo yendo y viniendo). O tenéis la opción de la cena espectáculo de Buffallo Bill's Wild West Show, todo un rodeo con una copiosa comida.
Continuaremos en otro post con nuestro relato.

Como os contamos hace unos días, hemos estado en Disneyland París con los peques. Queremos compartir con vosotros nuestra experiencia y lo que hemos aprendido del viaje para que los que os estáis planteando una visita al parque podáis tener las claves de lo mejor y lo peor, las recomendaciones de otros padres y madres y entre todos creemos un foco de ideas para encarar unos días en Disneyland Paris.
Comenzaremos una tanda de especiales sobre Disneyland París con nuestro relato del viaje (lo vamos a dividir en dos partes porque si no, se haría demasiado largo). Después publicaremos un reportaje con lo imprescindible de los parques Disney y terminaremos con las 10 cosas que hay que saber antes de viajar. ¡Empezamos!

Nuestro viaje no estaba planeado con mucha anticipación, así que comenzamos con la elección del hotel. Teníamos la alternativa del Newport, pero la diferencia de precio (casi mil euros) nos hizo decantarnos finalmente por el Cheyenne. Sin haber probado el resto, tanto por las referencias de amigos como por lo que hemos leído sobre el tema, así como nuestra propia experiencia en el Cheyenne, creo que se trata de una buena elección en calidad-precio. No esperéis lujos, pero es que tampoco los vais a necesitar. Habitaciones dignas, una excelente ambientación en un poblado del oeste americano y comida de rancho. Esa es la peor parte: la comida.
El primer día llegamos al hotel sobre las 11 y, a pesar de que nos habían advertido de que no suelen tener las habitaciones preparadas hasta las 3, las nuestras sí las tenían. De todos modos, si no tenéis tanta suerte, no os preocupéis: en el hotel cuentan con una consigna donde dejar vuestras cosas si os queréis ir inmediatamente a los parques.
Aunque en la recepción veréis grandes colas, van bastante rápido y hay bastantes empleados de recepción que hablan español. Allí os darán las llaves de la habitación, las entradas para los parques y los bonos de comidas y cenas (en caso de que los llevéis contratados). Son muy amables y responderán a todas las preguntas y dudas que tengáis. Mientras estábamos haciendo el check-in empezaron a llegar personajes Disney a la puerta del hotel para hacerse fotos con los niños, así que desde la misma llegada ya estaban los peques entretenidos. En concreto, Pluto y Jessie, la amiga de Woody en Toy Story, fueron los encargados de darnos la bienvenida.
Como os decíamos, pudimos dejar las maletas (y hasta sacar la ropa y colocarla) antes de irnos al parque. Desde el hotel hay autobuses gratuitos cada 10 minutos y así estás en los parques en un santiamén pero si elegís la opción de caminar tardareis unos 15 minutos.

Llegamos un martes (7 de noviembre) y la afluencia a los parques era escasa. De este modo ya el primer día pudimos aprovechar para ver todo el Parque Disneyland y montar en varias de las atracciones. El primer error lo cometimos con la comida. Llevábamos contratada pensión completa. Os explicamos cómo funciona: te dan una serie de tickets para que uses tanto en el propio hotel como en los restaurantes de los parques o de Disney Village. Es muy importante que miréis bien esos tickets: un sol o una luna indican si son para comidas o cenas y en cada uno de ellos hay una lista de los restaurantes que os los aceptarán. Con los de las cenas (que son los incluidos en la media pensión) no hay problema: se admiten en bastantes restaurantes y no hay que pagar diferencias a no ser que decidáis daros un homenaje. El problema es con el de las comidas, que se admiten en muy pocos sitios (solo de comida rápida no de servicio en mesa) y muchas veces pagando algo de diferencia. Eso fue lo que nos pasó nada más llegar. Nos metimos en el primer sitio que vimos y "pagamos la novatada".
Las atracciones, geniales. Todo el parque está montado con un nivel de detalle y una orientación a que los niños (y los no tan niños) se metan en el "espíritu Disney" que vais a alucinar. Ya ese primer día aprovechamos bastantes cosas: paseo en tren alrededor del parque, atracciones de Peter Pan, Blancanieves, Piratas del Caribe, Dumbo, el laberinto de Alicia, Buzz Lightyear... Hasta nos dimos una vueltecita la familia junta en el tiovivo (el carrusel de Lancelot)... Mucho paseo, fotos y encuentros fortuitos con distintos personajes Disney.

Con respecto a este punto, no os agobiéis. No hace falta buscar mucho a los personajes: os iréis encontrando con ellos. Solo hay que localizar los sitios habituales, pasar por ellos de vez en cuando y vuestros hijos podrán pedir autógrafos y hacerse fotos con personajes de lo más diverso: Mickey, Minnie, Donald, Goofy, Pluto, Daisy... Y también Peter Pan, Garfio y Smee, Pinocho, Gepetto y Gedeón, Chip y Chop, Woody, Buzz Lightyear, Jessie... Y un sinfín de princesas: Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente, Ariel, Bella, Jasmín, Tiana, Rapunzel... Los personajes siempre van acompañados de un cast member, que se encarga de organizar un poco el encuentro y al que podéis pedir ayuda si la necesitáis.

En cuanto al clima, la verdad es que nos ha hecho un poco de todo. Algo de llovizna el primer día, un sol espléndido el segundo, algo de frío el jueves y un frío gélido el viernes. Como veréis, una variedad otoñal. Hablando de Otoño, por nuestra experiencia es una de las mejores épocas para ir a Disneyland. Tened en cuenta que justo esta semana que hemos ido nosotros se considera temporada baja (pasado Halloween y con la decoración navideña recién inaugurada) y en cuanto al frío, solo hay que ir bien equipado de ropa. La mayoría de las atracciones (incluyendo sus colas) están cubiertas.
Terminamos con las cenas. Nosotros, el primer día lo hicimos en Anette’s Dinner, un sitio ambientado en los años 50, con camareros sobre patines y una digna oferta de comida yanqui. Tenéis también la opción de cenas con los personajes Disney (no es que se sienten a comer con los peques, pero están todo el tiempo yendo y viniendo). O tenéis la opción de la cena espectáculo de Buffallo Bill's Wild West Show, todo un rodeo con una copiosa comida.

Así acabó nuestro primer día en Disneyland. Continuaremos en otro post con nuestro relato.
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publicado porYolanda7, 2011
Seguro que si vamos a Londres no nos perdemos el Victoria and Albert Museum. Y sin embargo, muy pocos sabemos que en Madrid tenemos el Museo Nacional de Artes Decorativas. Situado en un palacete de la calle Montalbán, cuenta con una colección de quince mil objetos. Entre ellos destacan la colección de cerámica, loza y porcelana (con cuatro mil piezas), la de vidrios, los textiles (con ropa y ajuares desde el siglo II hasta la actualidad), las alfombras españolas, los muebles, joyas, metales... También es interesante la colección oriental que procede en su mayoría de las piezas atesoradas por Carlos III para el Gabinete de Historia Natural.
Pasando a lo que a nosotros nos interesa, este Museo también organiza actividades y talleres para niños. Actualmente tiene tres en marcha:
Cuentacuentos: Pajarito blanco y sus amigos
Actividad para niños de 3 a 8 años en la que les contarán el viaje de Parajito Blanco. ¡Un viaje con sorpresas! En el camino conocerá unos zapatos que hablan, un toro con miedo, una paloma con calcetines y muchos otros personajes más. Todos se harán amigos de Pajarito Blanco. ¡Ven a conocer a “Pajarito Blanco” y sus raros amigos!
Sábado 12, domingo 20 y sábado 26 de noviembre a las 12.30h.
Domingo 4 de diciembre a las 12.30h.
Taller infantil: Piensa con las manos.
Jorge Mater y Adriana Rodríguez traen este taller para niños de 3 a 8 años. A través de un juego de huellas sobre papel, los peques crearán cada uno sus propias ilustraciones y en base a ellas, una historia original. Imagina tu primer libro ilustrado.
Sábados 12 y 26 de noviembre a las 12:30 h.
Sábado 10 de diciembre a las 12:30 h.
Taller: Yo hablo en gráficos ¿y tú?
Diseñado y ejecutado por Lucía Aragón y Javier Alonso para niños de 8 a 12 años. ¿Has oído alguna vez la frase "esta imagen vale más que mil palabras"? ¿Has escuchado hablar a un semáforo o a un cartel? Probablemente no, pero seguro que sabes lo que te dicen. El diseño gráfico utiliza las imágenes como un lenguaje, con mucha más fuerza que miles de palabras. Muchas cosas las entendemos por intuición, pero otras tenemos que aprenderlas... igual que estudiamos otro idioma. Descubre este lenguaje secreto y como nació.
Sábado 19 de noviembre a las 11.00 h.
Sábados 3 y 17 de diciembre a las 11.00 h.

Seguro que si vamos a Londres no nos perdemos el Victoria and Albert Museum. Y sin embargo, muy pocos sabemos que en Madrid tenemos el Museo Nacional de Artes Decorativas. Situado en un palacete de la calle Montalbán, cuenta con una colección de quince mil objetos. Entre ellos destacan la colección de cerámica, loza y porcelana (con cuatro mil piezas), la de vidrios, los textiles (con ropa y ajuares desde el siglo II hasta la actualidad), las alfombras españolas, los muebles, joyas, metales... También es muy interesante la colección oriental que procede en su mayoría de las piezas atesoradas por Carlos III para el Gabinete de Historia Natural.
Pasando a lo que a nosotros nos interesa, este Museo también organiza actividades y talleres para niños. Actualmente tiene tres en marcha:
Cuentacuentos: Pajarito blanco y sus amigos
Actividad para niños de 3 a 8 años en la que les contarán el viaje de Parajito Blanco. ¡Un viaje con sorpresas! En el camino conocerá unos zapatos que hablan, un toro con miedo, una paloma con calcetines y muchos otros personajes más. Todos se harán amigos de Pajarito Blanco. ¡Ven a conocer a “Pajarito Blanco” y sus raros amigos!
Sábado 12, domingo 20 y sábado 26 de noviembre a las 12.30h.
Domingo 4 de diciembre a las 12.30h.
Taller infantil: Piensa con las manos
Jorge Mater y Adriana Rodríguez traen este taller para niños de 3 a 8 años. A través de un juego de huellas sobre papel, los peques crearán cada uno sus propias ilustraciones y en base a ellas, una historia original. Imagina tu primer libro ilustrado.
Sábados 12 y 26 de noviembre a las 12:30 h.
Sábado 10 de diciembre a las 12:30 h.
Taller: Yo hablo en gráficos ¿y tú?
Diseñado y ejecutado por Lucía Aragón y Javier Alonso para niños de 8 a 12 años. ¿Has oído alguna vez la frase "esta imagen vale más que mil palabras"? ¿Has escuchado hablar a un semáforo o a un cartel? Probablemente no, pero seguro que sabes lo que te dicen. El diseño gráfico utiliza las imágenes como un lenguaje, con mucha más fuerza que miles de palabras. Muchas cosas las entendemos por intuición, pero otras tenemos que aprenderlas... igual que estudiamos otro idioma. Descubre este lenguaje secreto y como nació.
Sábado 19 de noviembre a las 11.00 h.
Sábados 3 y 17 de diciembre a las 11.00 h.
Museo Nacional de Artes Decorativas
C/ Montalbán, 12 28014 - Madrid
Más información: mnartesdecorativas.mcu.es
Yolanda
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publicado porYolanda4, 2011
Para hoy viernes nos hemos guardado un restaurante de esos que hay que probar. Se llama En Bandeja y está en Alcobendas.
Perdido en mitad de un polígomo industrial, se encuentra este amplio local, con una decoración muy cuidada (por cierto, todos los muebles están a la venta) y con una carta de lo más interesante: croquetas rebozadas con almendra, una hamburguesa de foie con cebolla confitada, secreto de cerdo ibérico... Como nos dicen en Directo al paladar, una "una cocina de mercado, fresca e imaginativa, con toques asiáticos y marroquíes".
Y, llegando a lo que a nosotros nos interesa, con una oferta específica para los niños. Los sábados a mediodía, los peques de hasta 6 años están invitados a comer. Sí, sí, invitados a un menú en el que encontraréis pasta con tomate, nuggets de pollo, hamburguesa con patatas, croquetas variadas y cucurucho de helado. Interesante, ¿verdad?
Pues además, a partir de las 15:30 organizan una serie de actividades para niños. Una monitora y la propia dueña del restaurante se encargan de entretener a nuestros retoños mientras los mayores terminamos nuestra comida o hacemos la sobremesa. Se pondrán a dibujar, a hacer collares de macarrones o incluso a preparar ellos mismos unas deliciosas galletas para la merienda de esa tarde.
Buena comida y niños entretenidos. La elección ideal.
C/ La granja, 104 - Alcobendas
Teléfono: 916612137
Más información: www.en-bandeja.com
Yolanda

Para hoy viernes nos hemos guardado un restaurante de esos que hay que probar. Se llama En Bandeja y está en Alcobendas.
Perdido en mitad de un polígono industrial, se encuentra este amplio local con una decoración muy cuidada (por cierto, todos los muebles están a la venta) y con una carta de lo más interesante: croquetas rebozadas con almendra, una hamburguesa de foie con cebolla confitada, secreto de cerdo ibérico... Como nos dicen en Directo al paladar, una "una cocina de mercado, fresca e imaginativa, con toques asiáticos y marroquíes".
Y, llegando a lo que a nosotros nos interesa, con una oferta específica para los niños. Los sábados a mediodía, los peques de hasta 6 años están invitados a comer. Sí, sí, invitados a un menú en el que encontraréis pasta con tomate, nuggets de pollo, hamburguesa con patatas, croquetas variadas y cucurucho de helado. Interesante, ¿verdad? Pues además, a partir de las 15:30 organizan una serie de actividades para niños. Una monitora y la propia dueña del restaurante se encargan de entretener a nuestros retoños mientras los mayores terminamos nuestra comida o hacemos la sobremesa. Se pondrán a dibujar, a hacer collares de macarrones o incluso a preparar ellos mismos unas deliciosas galletas para la merienda de esa tarde.
Buena comida y niños entretenidos. La elección ideal.
C/ La granja, 104 - Alcobendas
Teléfono: 916612137
Más información: www.en-bandeja.com
Yolanda
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publicado porYolanda3, 2011
Hoy, más teatro para nuestros hijos. Desde mediados de octubre y hasta el 27 de este mes, teenemos en el Teatro Maravillas de Madrid "Sherlock Holmes y el caso de la risa secuestrada"
Se trata de una obra de teatro basada en el famoso personaje creado por Arthur Conan Doyle, y en la que el último payaso que queda en la faz de la Tierra, ha sido misteriosamente secuestrado. Sin él, la risa dejará de existir. El famoso detective Sherlock Holmes y Watson, su fiel amigo, se enfrentarán a la complicada misión de encontrar al culpable y liberar a Freddy para que la gente vuelva a reír.
Muy cercana al cómic en su propuesta estética, esta función está llena de sonidos, caídas, sorpresas e improvisación con el público. No es un musical, pero las canciones son muy importantes en el montaje.
Está recomendada para niños a partir de 5 años. Las funciones son los sábados a las 12.00 y a las 17.00 horas y los domingos a las 12.00 y a las 16.30. Cuesta 12€ la entrada normal y 10€ para grupos.
Teatro Maravillas de Madrid
Manuela Malasaña. 6
28010 Madrid
Teléfono: 91 446 84 05
Más información: www.teatromaravillas.com

Hoy, más teatro para nuestros hijos. Desde mediados de octubre y hasta el 27 de este mes, teenemos en el Teatro Maravillas de Madrid "Sherlock Holmes y el caso de la risa secuestrada". Se trata de una obra de teatro basada en el famoso personaje creado por Arthur Conan Doyle, y en la que el último payaso que queda en la faz de la Tierra, ha sido misteriosamente secuestrado. Sin él, la risa dejará de existir. El famoso detective Sherlock Holmes y Watson, su fiel amigo, se enfrentarán a la complicada misión de encontrar al culpable y liberar a Freddy para que la gente vuelva a reír.
Muy cercana al cómic en su propuesta estética, esta función está llena de sonidos, caídas, sorpresas e improvisación con el público. No es un musical, pero las canciones son muy importantes en el montaje.
Está recomendada para niños a partir de 5 años. Las funciones son los sábados a las 12.00 y a las 17.00 horas y los domingos a las 12.00 y a las 16.30. Cuesta 12€ la entrada normal y 10€ para grupos.
Teatro Maravillas de Madrid
Manuela Malasaña. 6
28010 Madrid
Teléfono: 91 446 84 05
Más información: www.teatromaravillas.com
Yolanda
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