Las rabietas

Hola papis, nuestro psicopedagogo nos ha escrito un interesantísimo artículo sobre las rabietas, qué pretenden nuestros hijos con ellas y cómo debemos reaccionar los adultos. Como es un poco largo, lo publicaremos en dos partes. Aquí tenéis la primera:
Tarde o temprano, el niño o la niña aprende que con sus rabietas incomoda a sus padres, y eso supone un gran poder, ya que conoce la fórmula perfecta para intentar salirse con la suya. A lo largo de este artículo trataré de explicar que esta conducta problemática debe reconducirse para que nuestra hija o nuestro hijo pueda percibir que se trata de una actitud nos es indiferente y le aleja de sus objetivos.
Pasemos a explicar el fenómeno. Como he comentado, la rabieta es un aprendizaje, así que debemos plantearnos, ¿Qué lecciones les llevan a interiorizar estas actitudes problemáticas? Se trata de dos lecciones fundamentales.
- La primera será que gritando, llorando etc, llama nuestra atención y se paraliza aquello que el padre o la madre estaba realizando.
- La segunda lección será que después de estar un tiempo determinado llorando y pateado, consigo que mis padres me den lo que quiero.
Muy bien. Vamos a cambiar las lecciones por otras alternativas: la primera será que las rabietas no llaman nuestra atención ni tampoco nos incomoda y la segunda será que las rabietas evitan conseguir lo que quiero.
¿Qué importancia tiene controlar estas rabietas?
Un concepto que en la vida de un ser humano se va a relacionar muy directamente con su nivel de felicidad será el de "tolerancia a la frustración"; supone la forma que tiene cada individuo de mantenerse en equilibrio psíquico a pesar de que las cosas no le salgan como tenía previstas. Todos conocemos a personas que viven como un dramático fracaso cualquier pequeña frustración. Eso les lleva a ser sumamente negativos, y con la negatividad nos alejamos de un grado óptimo de felicidad. Pues bien, controlar las rabietas de nuestros hijos supone enseñarles a controlar la reacción con sus fracasos, y ese aprendizaje se realiza en un momento fundamental en la formación de la personalidad de nuestro hijo o de nuestra hija. Si tolero las frustraciones, soy más positivo, no culpo a los demás de los problemas, por lo tanto, no seré racista, ni sexista, tampoco violento ni problemático.
Si reacciono positivamente a una posible rabieta de nuestros hijos, le ayudo a tolerar de un modo adecuado la frustración, sin ira ni sentimientos negativos, y con ello se fabrican los cimientos adecuados para una educación en valores, que entendemos básica para su desarrollo.
Alberto Albaladejo Asensio
Psicopedagogo y Educador Social
Mañana, en la segunda parte de este artículo, veremos cómo actuar ante las rabietas.


