Con los hijos


Las rabietas

publicado por Yolanda el 27 Febrero, 2010

rabietas

Hola papis, nuestro psicopedagogo nos ha escrito un interesantísimo artículo sobre las rabietas, qué pretenden nuestros hijos con ellas y cómo debemos reaccionar los adultos. Como es un poco largo, lo publicaremos en dos partes. Aquí tenéis la primera:

Tarde o temprano, el niño o la niña aprende que con sus rabietas incomoda a sus padres, y eso supone un gran poder, ya que conoce la fórmula perfecta para intentar salirse con la suya. A lo largo de este artículo trataré de explicar que esta conducta problemática debe reconducirse para que nuestra hija o nuestro hijo pueda percibir que  se trata de una actitud nos es indiferente y le aleja de  sus objetivos.

Pasemos a explicar el fenómeno. Como he comentado, la rabieta es un aprendizaje, así que debemos plantearnos, ¿Qué lecciones les llevan a interiorizar estas actitudes problemáticas? Se trata de dos lecciones fundamentales.

- La primera será que gritando, llorando etc, llama nuestra atención y se paraliza aquello que el padre o la madre estaba realizando.
- La segunda lección será que después de estar un tiempo determinado llorando y pateado, consigo que mis padres me den lo que quiero.

Muy bien. Vamos a cambiar las lecciones por otras alternativas: la primera será que las rabietas no llaman nuestra atención ni tampoco nos incomoda y la segunda será que las rabietas evitan conseguir lo que quiero.

¿Qué importancia tiene controlar estas rabietas?

Un concepto que en la vida de un ser humano se va a relacionar muy directamente con su nivel de felicidad será el de "tolerancia a la frustración"; supone la forma que tiene cada individuo de mantenerse en equilibrio psíquico a pesar de que las cosas no le salgan como tenía previstas. Todos conocemos a personas que viven como un dramático fracaso cualquier pequeña frustración. Eso les lleva a ser sumamente negativos, y con la negatividad  nos alejamos de un grado óptimo de felicidad. Pues bien, controlar las rabietas de nuestros hijos supone enseñarles a controlar la reacción con sus fracasos, y ese aprendizaje se realiza en un momento fundamental en la formación de la personalidad de nuestro hijo o de nuestra hija. Si tolero las frustraciones, soy más positivo, no culpo a los demás de los problemas, por lo tanto, no seré racista, ni sexista, tampoco violento ni problemático.

Si reacciono positivamente a una posible rabieta de nuestros hijos, le ayudo a tolerar de un modo adecuado la frustración, sin ira ni sentimientos negativos, y con ello se fabrican los cimientos adecuados para una educación en valores, que entendemos básica para su desarrollo.


Alberto Albaladejo Asensio
Psicopedagogo y Educador Social

Mañana, en la segunda parte de este artículo, veremos cómo actuar ante las rabietas.


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