Con los hijos


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El Hotel de los Juguetes en Ibi

publicado porYolanda28, 2011

Hotel del Juguete

Viendo los informativos de televisión este pasado fin de semana nos sorprendíamos con una iniciativa preciosa: la inauguración en Ibi (Valencia) del Hotel del Juguete. Se trata de un hotel de cuatro estrellas, situado en pleno centro urbano de la localidad, y que se ha dedicado íntegramente al mundo del juguete. Hay que tener en cuenta que la industria juguetera es la principal de la zona, con fábricas de marcas muy conocidas.

El Hotel del Juguete cuenta con 21 habitaciones, todas ellas con una decoración clara y sencilla y en la que los juguetes cobran protagonismo: imágenes de juguetes clásicos en la paredes, peluches sobre las camas e incluso habitaciones temáticas patrocinadas por marcas como Playmóbil o el Bebé glotón. También hay tres suites dedicadas a los Reyes Magos, con cielo estrellado a base de lucecitas led y muchos detalles más.

Los fines de semana, que es cuando esperan recibir una mayor afluencia de familias, sale por unos 110 euros la noche para 4 personas y en esos días cuentan con un servicio de cuidadores y animadores que realizarán diversas actividades con vuestros pequeños. Si a eso le unimos una completa ludoteca, un castillo hinchable, un futbolín y menús infantiles, el éxito con los niños está asegurado.

Además, el hotel os ofrecerá información sobre la oferta de ocio de la zona, que incluye los parques infantiles de la localidad (uno de ellos dedicado a Pocoyó) y los museos. En este sentido, en Ibi encontraremos el Museo de la Biodiversidad y el Museo Valenciano del Juguete. Este último es un centro para la conservación, la investigación y la difusión del Patrimonio Juguetero Valenciano. Los niños (y los mayores) verán cómo se fabrican los juguetes, conocerán juguetes de otras épocas y disfrutarán tocándolo todo.

El otro gran proyecto de Ibi es la Casa de los Reyes Magos, aún en construcción. Serán dos edificios centrados en las figuras de Sus Majestades de Oriente, con sus habitaciones privadas, una gran sala de audiencias, un mini cine, un planetario, una mina de carbón de donde sale el que llega a los niños que se portan mal, y por supuesto una sala de correo. El otro edificio será el centro de pruebas de todos los juguetes. Los pequeños podrán comprobar de primera mano cuales son los que más les gustan o si tienen que rectificar su carta. Podrán aprender a envolver los regalos y ayudar a los pajes reales.

Como veis, merece la pena una escapada a Ibi un fin de semana. A unas 4 horas de Madrid y por 220 euros para una familia de 4 miembros, disfrutaréis de un fin de semana repleto de juguetes.

Más información: www.hoteldeljuguete.com

Yolanda

Viendo los informativos de televisión este pasado fin de semana nos sorprendíamos con una iniciativa preciosa: la inauguración en Ibi (Valencia) del Hotel del Juguete. Se trata de un hotel de cuatro estrellas, situado en pleno centro urbano de la localidad, y que se ha dedicado íntegramente al mundo del juguete. Hay que tener en cuenta que la industria juguetera es la principal de la zona, con fábricas de marcas muy conocidas.
El Hotel del Juguete cuenta con 21 habitaciones, todas ellas con una decoración clara y sencilla y en la que los juguetes cobran protagonismo: imágenes de juguetes clásicos en la paredes, peluches sobre las camas e incluso habitaciones temáticas patrocinadas por marcas como Playmóbil o el Bebé glotón. También hay tres suites dedicadas a los Reyes Magos, con cielo estrellado a base de lucecitas led y muchos detalles más.
Los fines de semana, que es cuando esperan recibir una mayor afluencia de familias, sale por unos 110 euros la noche para 4 personas y en esos días cuentan con un servicio de cuidadores y animadores que realizarán diversas actividades con vuestros pequeños. Si a eso le unimos una completa ludoteca, un castillo hinchable, un futbolín y menús infantiles, el éxito con los niños está asegurado.
Además, el hotel os ofrecerá información sobre la oferta de ocio de la zona, que incluye los parques infantiles de la localidad (uno de ellos dedicado a Pocoyó) y los museos. En este sentido, en Ibi encontraremos el Museo de la Biodiversidad y el Museo Valenciano del Juguete. Este último es un centro para la conservación, la investigación y la difusión del Patrimonio Juguetero Valenciano. Los niños (y los mayores) verán cómo se fabrican los juguetes, conocerán juguetes de otras épocas y disfrutarán tocándolo todo.
El otro gran proyecto de Ibi es la Casa de los Reyes Magos, aún en construcción. Serán dos edificios centrados en las figuras de Sus Majestades de Oriente, con sus habitaciones privadas, una gran sala de audiencias, un mini cine, un planetario, una mina de carbón de donde sale el que llega a los niños que se portan mal, y por supuesto una sala de correo. El otro edificio será el centro de pruebas de todos los juguetes. Los pequeños podrán comprobar de primera mano cuales son los que más les gustan o si tienen que rectificar su carta. Podrán aprender a envolver los regalos y ayudar a los pajes reales.
Como veis, merece la pena una escapada a Ibi un fin de semana. A unas 4 horas de Madrid y por 220 euros para una familia de 4 miembros, disfrutaréis de un fin de semana repleto de juguetes.
Más información: http://www.hoteldeljuguete.com/
YolanViendo los informativos de televisión este pasado fin de semana nos sorprendíamos con una iniciativa preciosa: la inauguración en Ibi (Valencia) del Hotel del Juguete. Se trata de un hotel de cuatro estrellas, situado en pleno centro urbano de la localidad, y que se ha dedicado íntegramente al mundo del juguete. Hay que tener en cuenta que la industria juguetera es la principal de la zona, con fábricas de marcas muy conoci

Nuestro viaje a Disneyland (parte 2)

publicado porYolanda14, 2011
El segundo día volvimos al parque Disneyland por la mañana. En este caso fuimos tempranito, para aprovechar las 2 horas extra que tienen los que se hospedan en los hoteles Disney. Tenéis que saber que si estáis en uno de los 7 hoteles Disney podréis entrar a los parques a las 8 de la mañana en lugar de a las 10, que es la hora de apertura para el público general. Supongo que en los momentos álgidos del año, esas dos horas sabrán a gloria, aunque hemos de reconocer que en nuestro caso no han sido imprescindibles ya que, como os decíamos en el anterior post, no hemos encontrado grandes aglomeraciones (salvo el viernes 11, que ya os contaremos más adelante).
Lo mismo nos ha ocurrido con el famoso Fast Pass. Se trata de la posibilidad (en determinadas atracciones) de reservar cita para la hora siguiente, ahorrándonos así gran parte de las colas. Es muy sencillo de utilizar: solo hay que pasar por la atracción, meter en una máquina nuestra entrada y volver a la hora que nos diga. Lo dicho: en nuestro caso no ha sido necesario, pero nos comentan que en determinadas épocas del año es imprescindible (conviertes una espera de 1 hora en 15 minutos, aunque te obliga a tener que ir "gestionándote el tiempo" y no poder estar improvisando).
Por la tarde aprovechamos para cambiar de parque y pasarmos al Walt Disney Studios. La verdad es que el miércoles fue el día que más aprovechamos. Atracciones y atracciones (algunas, como el Buzz Lightyear Laser Blast, repitiendo por la insistencia de los peques), cambio de un parque a otro y cena en el Disney Village. El Parque Walt Disney Studios es como el hermano pequeño del otro. De hecho, incluso podría ser la sexta zona del parque grande, pero han preferido separarlo en un parque diferenciado, posiblemente pensando en sus posibilidades de expansión. Está más centrado en el mundo del cine y la televisión y combina varias atracciones (la mayoría más para adultos que para peques, aunque también tiene una zona infantil) con espectáculos variados. El primer día estuvimos en el Animagique, un espectáculo con Donald, Mickey y distintas canciones de películas Disney, y a los peques les encantó.
El jueves comenzamos completando las atracciones que nos faltaban de las que queríamos disfrutar en ambos parques. Así aprovechamos toda la mañana. Y, como ya era el tercer día (llevábamos dos al 100%) y queríamos ver el desfile de última hora, decidimos irnos a comer al hotel y aprovechar para descansar un poco. Ese fue otro de los errores del viaje, ya que la comida en el hotel deja mucho que desear (parecen, en realidad, las sobras de la cena anterior). Eso sí, comimos solitos, ya que no había nadie. Descansamos un par de horas y volvimos al Parque Disneyland a tiempo para dar un paseo, ver algunas tiendas y coger un buen sitio para el desfile de todos los personajes.
Hay que reconocer que estos de Disney hacen las cosas como nadie. El desfile es espectacular, con un montón de carrozas, coreografías, personajes Disney, iluminación  y efectos especiales. Y todo ello, en el ambiente mágico que te rodea desde que llegas a los parques y hasta que te vas. Lo único que hay que tener en cuenta es llegar una media hora antes para coger sitio y que los peques puedan verlo sin problemas.
Después de tres días disfrutando de todos los aspectos del parque (atracciones, encuentros con personajes, desfiles, etc) el cuarto día llegó el mogollón. Mucha gente nos había hablado de las colas, las aglomeraciones y todo eso, pero en nuestras primeras jornadas no habíamos vivido nada de eso (ventajas de viajar en noviembre). Con lo que no contábamos era con que el viernes fuera festivo en Francia (ese día se conmemora el Armisticio de 1918, que supuso el fin de la Primera Guerra Mundial) y ya la cola para entrar en el parque era enorme. Dentro la cosa no mejoraba: algunas atracciones como el Nemo Crush’s Coaster anunciaban esperas de más de 90 minutos.  ¿Hora y media para montar en una montaña rusa? Así debe de ser el verano, del que tanto nos habían hablado.
Por suerte ya habíamos montado en todas las atracciones que queríamos probar y por contra nos faltaban varios de los espectáculos, en donde las esperas eran bastante menores. Así que aprovechamos para Cinemagique, el espectáculo de Playhouse o el recorrido por los decorados de películas (con susto incluido). Después, una comida en el Rainforest Café (Disney Village) y vuelta al hotel para descansar un poco en el hall antes de que nuestro transporte nos llevase hasta el aeropuerto de Orly.
En cuanto a las conclusiones, el viaje ha sido una maravilla, muy cansado pero lleno de experiencias sobre todo para los peques (y también para los mayores, por supuesto).  Hay que reconocer que los parques Disney (tanto el Disneyland Park como el Walt Disney Studios) son sitios llenos de rincones y sorpresas, de atracciones para todos los públicos, de momentos inolvidables… Además, se trata de unos parques perfectamente adaptados para distintas minusvalías, que cuidan la limpieza (es un aspecto espectacular, la verdad), permiten hacer fotografías en cualquier sitio (salvo limitaciones de uso de flash en los espectáculos), se puede entrar y salir tantas veces como queráis de los parques… Hasta fumar está permitido en bastantes áreas del parque, pero hacedlo con mesura: no olvidéis que estáis rodeados de niños (pero no esperéis comprar tabaco en todo el recinto: ni parques, ni Village ni hoteles). Solo hay que tener cuidado con la plaza exterior (junto a la estación de tren y el Village) ya que ahí se colocan vendedores que pueden timaros (a unos amigos les dieron monedas turcas como si fueran de 2 euros).
Lo dicho: si podemos, repetimos.

Desfile en Disneyland París

El segundo día volvimos al parque Disneyland por la mañana. En este caso fuimos tempranito, para aprovechar las 2 horas extra que tienen los que se hospedan en los hoteles Disney. Tenéis que saber que si estáis en uno de los 7 hoteles Disney podréis entrar a los parques a las 8 de la mañana en lugar de a las 10, que es la hora de apertura para el público general. Supongo que en los momentos álgidos del año, esas dos horas sabrán a gloria, aunque hemos de reconocer que en nuestro caso no han sido imprescindibles ya que, como os decíamos en el anterior post, no hemos encontrado grandes aglomeraciones (salvo el viernes 11, que ya os contaremos más adelante).

Lo mismo nos ha ocurrido con el famoso Fast Pass. Se trata de la posibilidad (en determinadas atracciones) de reservar cita para la hora siguiente, ahorrándonos así gran parte de las colas. Es muy sencillo de utilizar: solo hay que pasar por la atracción, meter en una máquina nuestra entrada y volver a la hora que nos diga. Lo dicho: en nuestro caso no ha sido necesario, pero nos comentan que en determinadas épocas del año es imprescindible (conviertes una espera de 1 hora en 15 minutos, aunque te obliga a tener que ir "gestionándote el tiempo" y no poder estar improvisando).

Walt Disney Studios

Por la tarde aprovechamos para cambiar de parque y pasarmos al Walt Disney Studios. La verdad es que el miércoles fue el día que más aprovechamos. Atracciones y atracciones (algunas, como el Buzz Lightyear Laser Blast, repitiendo por la insistencia de los peques), cambio de un parque a otro y cena en el Disney Village. El Parque Walt Disney Studios es como el hermano pequeño del otro. De hecho, incluso podría ser la sexta zona del parque grande, pero han preferido separarlo en un parque diferenciado, posiblemente pensando en sus posibilidades de expansión. Está más centrado en el mundo del cine y la televisión y combina varias atracciones (la mayoría más para adultos que para peques, aunque también tiene una zona infantil) con espectáculos variados. El primer día estuvimos en el Animagique, un espectáculo con Donald, Mickey y distintas canciones de películas Disney, y a los peques les encantó.

Piratas del Caribe

El jueves comenzamos completando las atracciones que nos faltaban de las que queríamos disfrutar en ambos parques. Así aprovechamos toda la mañana. Y, como ya era el tercer día (llevábamos dos al 100%) y queríamos ver el desfile de última hora, decidimos irnos a comer al hotel y aprovechar para descansar un poco. Ese fue otro de los errores del viaje, ya que la comida en el hotel deja mucho que desear (parecen, en realidad, las sobras de la cena anterior). Eso sí, comimos solitos, ya que no había nadie. Descansamos un par de horas y volvimos al Parque Disneyland a tiempo para dar un paseo, ver algunas tiendas y coger un buen sitio para el desfile de todos los personajes.

Hay que reconocer que estos de Disney hacen las cosas como nadie. El desfile es espectacular, con un montón de carrozas, coreografías, personajes Disney, iluminación  y efectos especiales. Y todo ello, en el ambiente mágico que te rodea desde que llegas a los parques y hasta que te vas. Lo único que hay que tener en cuenta es llegar una media hora antes para coger sitio y que los peques puedan verlo sin problemas.

Después de tres días disfrutando de todos los aspectos del parque (atracciones, encuentros con personajes, desfiles, etc) el cuarto día llegó el mogollón. Mucha gente nos había hablado de las colas, las aglomeraciones y todo eso, pero en nuestras primeras jornadas no habíamos vivido nada de eso (ventajas de viajar en noviembre). Con lo que no contábamos era con que el viernes fuera festivo en Francia (ese día se conmemora el Armisticio de 1918, que supuso el fin de la Primera Guerra Mundial) y ya la cola para entrar en el parque era enorme. Dentro la cosa no mejoraba: algunas atracciones como el Nemo Crush’s Coaster anunciaban esperas de más de 90 minutos.  ¿Hora y media para montar en una montaña rusa? Así debe de ser el verano, del que tanto nos habían hablado.

Disney Village

Por suerte ya habíamos montado en todas las atracciones que queríamos probar y por contra nos faltaban varios de los espectáculos, en donde las esperas eran bastante menores. Así que aprovechamos para Cinemagique, el espectáculo de Playhouse o el recorrido por los decorados de películas (con susto incluido). Después, una comida en el Rainforest Café (Disney Village) y vuelta al hotel para descansar un poco en el hall antes de que nuestro transporte nos llevase hasta el aeropuerto de Orly.

En cuanto a las conclusiones, el viaje ha sido una maravilla, muy cansado pero lleno de experiencias sobre todo para los peques (y también para los mayores, por supuesto).  Hay que reconocer que los parques Disney (tanto el Disneyland Park como el Walt Disney Studios) son sitios llenos de rincones y sorpresas, de atracciones para todos los públicos, de momentos inolvidables… Además, se trata de unos parques perfectamente adaptados para distintas minusvalías, que cuidan la limpieza (es un aspecto espectacular, la verdad), permiten hacer fotografías en cualquier sitio (salvo limitaciones de uso de flash en los espectáculos), se puede entrar y salir tantas veces como queráis de los parques… Hasta fumar está permitido en bastantes áreas del parque, pero hacedlo con mesura: no olvidéis que estáis rodeados de niños (y no esperéis comprar tabaco en todo el recinto: ni parques, ni Village ni hoteles). Solo hay que tener cuidado con la plaza exterior (junto a la estación de tren y el Village) ya que ahí se colocan vendedores que pueden timaros (a unos amigos les dieron monedas turcas como si fueran de 2 euros).

Lo dicho: si podemos, repetimos.


Nuestro viaje a Disneyland París (parte 1)

publicado porYolanda13, 2011
Como os contamos hace unos días, hemos estado en Disneyland París con los peques. Queremos compartir con vosotros nuestra experiencia y lo que hemos aprendido del viaje para que los que os estáis planteando una visita al parque podáis tener las claves de lo mejor y lo peor, las recomendaciones de otros padres y madres y entre todos creemos un foco de ideas para encarar unos días en Disneyland Paris.
Comenzaremos una tanda de especiales sobre Disneyland París con nuestro relato del viaje (lo vamos a dividir en dos partes porque si no, se haría demasiado largo). Después publicaremos un reportaje con lo imprescindible de los parques Disney y terminaremos con las 10 cosas que hay que saber antes de viajar. ¡Empezamos!
Nuestro viaje no estaba planeado con mucha anticipación, así que comenzamos con la elección del hotel. Teníamos la alternativa del Newport, pero la diferencia de precio (casi mil euros) nos hizo decantarnos finalmente por el Cheyenne. Sin haber probado el resto, tanto por las referencias de amigos como por lo que hemos leído sobre el tema, así como nuestra propia experiencia en el Cheyenne, creo que se trata de una buena elección en calidad-precio. No esperéis lujos, pero es que tampoco los vais a necesitar. Habitaciones dignas, una excelente ambientación en un poblado del oeste americano y comida de rancho. Esa es la peor parte: la comida.
El primer día llegamos al hotel sobre las 11 y, a pesar de que nos habían advertido de que no suelen tener las habitaciones preparadas hasta las 3, las nuestras sí las tenían.  De todos modos, si no tenéis tanta suerte, no os preocupéis: en el hotel cuentan con una consigna donde dejar vuestras cosas si os queréis ir inmediatamente a los parques.
Aunque en la recepción veréis grandes colas, van bastante rápido y hay bastantes empleados de recepción que hablan español. Allí os darán las llaves de la habitación, las entradas para los parques y los bonos de comidas y cenas (en caso de que los llevéis contratados). Son muy amables y responderán a todas las preguntas y dudas que tengáis. Mientras estábamos haciendo el check-in empezaron a llegar personajes Disney a la puerta del hotel para hacerse fotos con los niños, así que desde la misma llegada ya estaban los peques entretenidos. En concreto, Pluto y Jessie, la amiga de Woody en Toy Story, fueron los encargados de darnos la bienvenida.
Como os decíamos, pudimos dejar las maletas (y hasta sacar la ropa y colocarla) antes de irnos al parque. Desde el hotel hay autobuses gratuitos cada 10 minutos y así estás en los parques en un santiamén pero si elegís la opción de caminar tardareis unos 15 minutos.
Llegamos un martes (7 de noviembre) y la afluencia a los parques era escasa. De este modo ya el primer día pudimos aprovechar para ver todo el Parque Disneyland y montar en varias de las atracciones. El primer error lo cometimos con la comida. Llevábamos contratada pensión completa. Os explicamos cómo funciona: te dan una serie de tickets para que uses tanto en el propio hotel como en los restaurantes de los parques o de Disney Village. Es muy importante que miréis bien esos tickets: un sol o una luna indican si son para comidas o cenas y en cada uno de ellos hay una lista de los restaurantes que os los aceptarán. Con los de las cenas (que son los incluidos en la media pensión) no hay problema: se admiten en bastantes restaurantes y no hay que pagar diferencias a no ser que decidáis daros un homenaje. El problema es con el de las comidas, que se admiten en muy pocos sitios (solo de comida rápida no de servicio en mesa) y muchas veces pagando algo de diferencia. Eso fue lo que nos pasó nada más llegar. Nos metimos en el primer sitio que vimos y "pagamos la novatada".
Las atracciones, geniales. Todo el parque está montado con un nivel de detalle y una orientación a que los niños (y los no tan niños) se metan en el "espíritu Disney" que vais a alucinar. Ya ese primer día aprovechamos bastantes cosas: paseo en tren alrededor del parque, atracciones de Peter Pan, Blancanieves, Piratas del Caribe, Dumbo, el laberinto de Alicia, Buzz Lightyear... Hasta nos dimos una vueltecita la familia junta en el tiovivo (el carrusel de Lancelot)... Mucho paseo, fotos y encuentros fortuitos con distintos personajes Disney.
Con respecto a este punto, no os agobiéis. No hace falta buscar mucho a los personajes: os iréis encontrando con ellos. Solo hay que localizar los sitios habituales, pasar por ellos de vez en cuando y vuestros hijos podrán pedir autógrafos y hacerse fotos con personajes de lo más diverso: Mickey, Minnie, Donald, Goofy, Pluto, Daisy... Y también Peter Pan, Garfio y Smee, Pinocho, Gepetto y Gedeón, Chip y Chop, Woody, Buzz Lightyear, Jessie... Y un sinfín de princesas: Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente, Ariel, Bella, Jasmín, Tiana, Rapunzel... Los personajes siempre van acompañados de un cast member, que se encarga de organizar un poco el encuentro y al que podéis pedir ayuda si la necesitáis.
En cuanto al clima, la verdad es que nos ha hecho un poco de todo. Algo de llovizna el primer día, un sol espléndido el segundo, algo de frío el jueves y un frío gélido el viernes. Como veréis, una variedad otoñal. Hablando de Otoño, por nuestra experiencia es una de las mejores épocas para ir a Disneyland. Tened en cuenta que justo esta semana que hemos ido nosotros se considera temporada baja (pasado Halloween y con la decoración navideña recién inaugurada) y en cuanto al frío, solo hay que ir bien equipado de ropa. La mayoría de las atracciones (incluyendo sus colas) están cubiertas.
Terminamos con las cenas. Nosotros, el primer día lo hicimos en Anette’s Dinner, un sitio ambientado en los años 50, con camareros sobre patines y una digna oferta de comida yanqui. Tenéis también la opción de cenas con los personajes Disney (no es que se sienten a comer con los peques, pero están todo el tiempo yendo y viniendo). O tenéis la opción de la cena espectáculo de Buffallo Bill's Wild West Show, todo un rodeo con una copiosa comida.
Continuaremos en otro post con nuestro relato.

Viaje a Disneyland París

Como os contamos hace unos días, hemos estado en Disneyland París con los peques. Queremos compartir con vosotros nuestra experiencia y lo que hemos aprendido del viaje para que los que os estáis planteando una visita al parque podáis tener las claves de lo mejor y lo peor, las recomendaciones de otros padres y madres y entre todos creemos un foco de ideas para encarar unos días en Disneyland Paris.

Comenzaremos una tanda de especiales sobre Disneyland París con nuestro relato del viaje (lo vamos a dividir en dos partes porque si no, se haría demasiado largo). Después publicaremos un reportaje con lo imprescindible de los parques Disney y terminaremos con las 10 cosas que hay que saber antes de viajar. ¡Empezamos!

Hotel Disney Cheyenne

Nuestro viaje no estaba planeado con mucha anticipación, así que comenzamos con la elección del hotel. Teníamos la alternativa del Newport, pero la diferencia de precio (casi mil euros) nos hizo decantarnos finalmente por el Cheyenne. Sin haber probado el resto, tanto por las referencias de amigos como por lo que hemos leído sobre el tema, así como nuestra propia experiencia en el Cheyenne, creo que se trata de una buena elección en calidad-precio. No esperéis lujos, pero es que tampoco los vais a necesitar. Habitaciones dignas, una excelente ambientación en un poblado del oeste americano y comida de rancho. Esa es la peor parte: la comida.

El primer día llegamos al hotel sobre las 11 y, a pesar de que nos habían advertido de que no suelen tener las habitaciones preparadas hasta las 3, las nuestras sí las tenían.  De todos modos, si no tenéis tanta suerte, no os preocupéis: en el hotel cuentan con una consigna donde dejar vuestras cosas si os queréis ir inmediatamente a los parques.

Aunque en la recepción veréis grandes colas, van bastante rápido y hay bastantes empleados de recepción que hablan español. Allí os darán las llaves de la habitación, las entradas para los parques y los bonos de comidas y cenas (en caso de que los llevéis contratados). Son muy amables y responderán a todas las preguntas y dudas que tengáis. Mientras estábamos haciendo el check-in empezaron a llegar personajes Disney a la puerta del hotel para hacerse fotos con los niños, así que desde la misma llegada ya estaban los peques entretenidos. En concreto, Pluto y Jessie, la amiga de Woody en Toy Story, fueron los encargados de darnos la bienvenida.

Como os decíamos, pudimos dejar las maletas (y hasta sacar la ropa y colocarla) antes de irnos al parque. Desde el hotel hay autobuses gratuitos cada 10 minutos y así estás en los parques en un santiamén pero si elegís la opción de caminar tardareis unos 15 minutos.

Main Street en Disneyland París

Llegamos un martes (7 de noviembre) y la afluencia a los parques era escasa. De este modo ya el primer día pudimos aprovechar para ver todo el Parque Disneyland y montar en varias de las atracciones. El primer error lo cometimos con la comida. Llevábamos contratada pensión completa. Os explicamos cómo funciona: te dan una serie de tickets para que uses tanto en el propio hotel como en los restaurantes de los parques o de Disney Village. Es muy importante que miréis bien esos tickets: un sol o una luna indican si son para comidas o cenas y en cada uno de ellos hay una lista de los restaurantes que os los aceptarán. Con los de las cenas (que son los incluidos en la media pensión) no hay problema: se admiten en bastantes restaurantes y no hay que pagar diferencias a no ser que decidáis daros un homenaje. El problema es con el de las comidas, que se admiten en muy pocos sitios (solo de comida rápida no de servicio en mesa) y muchas veces pagando algo de diferencia. Eso fue lo que nos pasó nada más llegar. Nos metimos en el primer sitio que vimos y "pagamos la novatada".

Las atracciones, geniales. Todo el parque está montado con un nivel de detalle y una orientación a que los niños (y los no tan niños) se metan en el "espíritu Disney" que vais a alucinar. Ya ese primer día aprovechamos bastantes cosas: paseo en tren alrededor del parque, atracciones de Peter Pan, Blancanieves, Piratas del Caribe, Dumbo, el laberinto de Alicia, Buzz Lightyear... Hasta nos dimos una vueltecita la familia junta en el tiovivo (el carrusel de Lancelot)... Mucho paseo, fotos y encuentros fortuitos con distintos personajes Disney.

Encuentros con personajes Disney

Con respecto a este punto, no os agobiéis. No hace falta buscar mucho a los personajes: os iréis encontrando con ellos. Solo hay que localizar los sitios habituales, pasar por ellos de vez en cuando y vuestros hijos podrán pedir autógrafos y hacerse fotos con personajes de lo más diverso: Mickey, Minnie, Donald, Goofy, Pluto, Daisy... Y también Peter Pan, Garfio y Smee, Pinocho, Gepetto y Gedeón, Chip y Chop, Woody, Buzz Lightyear, Jessie... Y un sinfín de princesas: Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente, Ariel, Bella, Jasmín, Tiana, Rapunzel... Los personajes siempre van acompañados de un cast member, que se encarga de organizar un poco el encuentro y al que podéis pedir ayuda si la necesitáis.

Navidad en Disneyland

En cuanto al clima, la verdad es que nos ha hecho un poco de todo. Algo de llovizna el primer día, un sol espléndido el segundo, algo de frío el jueves y un frío gélido el viernes. Como veréis, una variedad otoñal. Hablando de Otoño, por nuestra experiencia es una de las mejores épocas para ir a Disneyland. Tened en cuenta que justo esta semana que hemos ido nosotros se considera temporada baja (pasado Halloween y con la decoración navideña recién inaugurada) y en cuanto al frío, solo hay que ir bien equipado de ropa. La mayoría de las atracciones (incluyendo sus colas) están cubiertas.

Terminamos con las cenas. Nosotros, el primer día lo hicimos en Anette’s Dinner, un sitio ambientado en los años 50, con camareros sobre patines y una digna oferta de comida yanqui. Tenéis también la opción de cenas con los personajes Disney (no es que se sienten a comer con los peques, pero están todo el tiempo yendo y viniendo). O tenéis la opción de la cena espectáculo de Buffallo Bill's Wild West Show, todo un rodeo con una copiosa comida.

Castillo de la Bella Durmiente en Disneyland París

Así acabó nuestro primer día en Disneyland. Continuaremos en otro post con nuestro relato.


Aun puedes disfrutar del Tren de la Fresa

publicado porYolanda11, 2011
Ahora que todavía nos acompaña el buen tiempo es momento de recordaros que continúa activo el Tren de la Fresa, que seguirá haciendo su recorrido entre Madrid y Aranjuez hasta el próximo 23 de octubre. Así que, si no lo conocéis todavía, estais a tiempo de hacer una excursión con vuestros peques
Como ya os contábamos en otro artículo el año pasado, el Tren de la Fresa lleva 27 años acercando a los madrilelos a siglos pasados, con una hora de trayecto al puro estilo de los años 20, a bordo de un tren de la época, sentado en coches de madera y remolcados por una locomotora histórica.
A bordo del tren, unas azafatas caracterizadas regalarán a los viajeros unos fresones ribereños, mientras nos imaginamos cómo viajaban los aristócratas del siglo XIX cuando acompañaban a los reyes al Palacio de Aranjuez.
Al llegar a Aranjuez, podremos pasear con nuestros hijos por las calles, los jardines, los monumentos y la historia de este pueblo. El precio del tren incluye también la visita guiada al Palacio Real y la visita libre al Museo de Falúas, así como un descuento del 50% en la visita al Museo Taurino de Aranjuez.
Los días que quedan son el 15, 16, 22 y 23 de octubre. Después, el Tren de la Fresa volverá a descansar hasta la próxima primavera.
Por cierto, la salida es desde el Museo del Ferrocarril (Paseo de las Delicias 61) a las 10 de la mañana y la vuelta, aproximadamente a 19.15.
Precios:
Adultos 28 euros
Niños (de 4 a 12 años) 20 euros
Los menores de 4 años viajan gratis si no ocupan asiento.
Más información: www.museodelferrocarril.org

El Tren de la Fresa

Ahora que todavía nos acompaña el buen tiempo es momento de recordaros que continúa activo el Tren de la Fresa, que seguirá haciendo su recorrido entre Madrid y Aranjuez hasta el próximo 23 de octubre. Así que, si no lo conocéis todavía, estais a tiempo de hacer una excursión con vuestros peques

Como ya os contábamos en otro artículo anterior, el Tren de la Fresa lleva 27 años acercando a los madrileños a siglos pasados, con una hora de trayecto al puro estilo de los años 20, a bordo de un tren de la época, sentado en coches de madera y remolcados por una locomotora histórica. A bordo del tren, unas azafatas caracterizadas regalarán a los viajeros unos fresones ribereños, mientras nos imaginamos cómo viajaban los aristócratas del siglo XIX cuando acompañaban a los reyes al Palacio de Aranjuez.

Al llegar a Aranjuez, podremos pasear con nuestros hijos por las calles, los jardines, los monumentos y la historia de este pueblo. El precio del tren incluye la visita guiada al Palacio Real y la visita libre al Museo de Falúas, así como un descuento del 50% en la visita al Museo Taurino de Aranjuez.

Los días que quedan son el 15, 16, 22 y 23 de octubre. Después, el Tren de la Fresa volverá a descansar hasta la próxima primavera.

Por cierto, la salida es desde el Museo del Ferrocarril (Paseo de las Delicias 61) a las 10 de la mañana y la vuelta, aproximadamente a 19.15.

Precios:
Adultos 28 euros
Niños (de 4 a 12 años) 20 euros
Los menores de 4 años viajan gratis si no ocupan asiento.

Más información: www.museodelferrocarril.org

Yolanda


Estas vacaciones los niños pagan 0€ en Novotel

publicado porYolanda4, 2010

novoteloferta

Hola papás, para todos aquellos que estéis pensando en las próximas vacaciones de verano que ya están a la vuelta de la esquina o facilitamos una nueva oferta de Novotel pensada principalmente para las familias.

La cadena de hoteles Novotel piensa en las familias que viajan. Por ello y de cara a las vacaciones de verano que se aproximan, refuerza su política FAMILY & NOVOTEL, por la que los niños pagan 0€ en sus hoteles. Una promesa de la marca aplicable en el 100% de sus hoteles sin excepción.

Novotel, con cerca de 2 millones de niños alojados en sus hoteles de media cada año, es toda una referencia para los viajes en familia en España y en todo el mundo, gracias a esta política que ofrece numerosas ventajas:

  • Alojamiento y desayuno gratuitos para dos niños menores de 16 años que comparten la habitación de sus padres o de sus abuelos.
  • 50% de descuento en la segunda habitación para niños de 8 a 16 años, según disponibilidad.
  • -Habitación disponible hasta las 17:00h. el domingo.
  • Regalos de bienvenida para todos los niños.
  • Espacios de juego: donde encontraran juegos de construcción en madera natural, consolas de videojuego (X-Box), o divertirse descargando música vía el catálogo Sony Music.
  • Equipamiento gratuito para familias con bebés: los hoteles ponen a disposición de forma gratuita cunas, tronas, calienta-biberones…
  • Menús equilibrados pensados para los más pequeños, fáciles de identificar gracias a Gustino, la mascota del  programa internacional Alimentación & Equilibrio que garantiza una alimentación sana y equilibrada.
  • Páginas exclusivas en novotel.com con la posibilidad de descargarse música gratuitamente, obtener consejos para organizar el viaje…

Para reservar las estancias en familia hay que entrar en www.novotel.com o acudir a la agencia de viajes.

Novotel está presente en España con 14 hoteles en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Bilbao, Málaga, Valladolid, Girona y Murcia.

María y Yolanda